Lugar

miércoles, 28 de febrero de 2007

Hace unos días me compré unas palomitas garapiñadas.

(Porque soy fans de las palomitas garapiñadas).



Hoy decidí comerlas, porque no sólo se pueden contemplar, son para degustar.

Sin embargo, entre esa bolsita llena de palomitas, descubrí...



Un cacahuate.

Me le quedé viendo unos momentos.

"Fuera de lugar" fue lo primero que pensé.

Sin embargo, el cacahuate también estaba garapiñado.

"Fuera de lugar, pero adaptado"

Concluí.

Usted tiene derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que usted diga, puede ser usado en su contra en corte de ley.

jueves, 15 de febrero de 2007

Creo que espero mucho de la gente. Ultimamente he pensado en eso de lo que la gente me provoca y, la verdad, es que ya no me sorprende. Oh, dios, el azote. Me golpeo la cabeza contra la pared y me harta estar así. No vale la pena estar así, desde cuándo. Dígame usted, Juez, desde cuándo.

He dormido muchísimo y no entiendo por qué, yo no soy así. Supongo que estoy deprimida, yo no puedo con estos procesos químicos. En fin, le decía, he dormido muchísimo. Hoy en mi primera clase sólo estuve leyendo un poco, nada raro. Pero luego, oh dios, luego la segunda clase. Me dormí, caí rendida ante el sueño. Me recargué en la pared y, de un momento a otro, ya no oía a la profesora. Sólo escuchaba "el lenguaje nos hace humanos, nos hace..." y perdí la noción del tiempo-espacio. Todo se oscureció y caí en el trance. Soñé un par de veces, nada importante, como que hablaba con alguien y despertaba un poco, sólo para ver si la maestra me podía ver. Es lo bonito de sentarse hasta atrás. No me veía, podía dormir deliciosamente. Tomé la chamarra de mi amigo L. y dormí sobre esta. Varias imágenes, un trance bonito. Desperté un poco, sólo para escuchar las conclusiones de la clase y ver cuál era la siguiente lectura. Después fui a comer con unos amigos, regresé a mi casa y seguí el trabajo de siempre.

Juez, lo que me hace difícil todo esto es que todos me dicen que la vida siempre depara algo bueno. Mire usted, muchos profesores me dicen que qué buenos trabajos hago (si al menos fuera un poco más cumplida o algo así), los compañeros me dicen que notan mi ausencia en la escuela y eso. Me provoca náuseas porque básicamente qué con eso. Qué con que falte, qué con que mis trabajos sean buenos, qué con que ya medio sepa leer un poema en francés, nada de eso importa si ni siquiera yo sé si vale la pena poder hacer todo eso, mucho menos tenerlo en cuenta, saberlo.

O también cuando la gente me dice algo, me anima pero, al final, no hay nada más. Es magia instantánea y, por tanto, finita. Sin embargo, y se lo digo ante toda la corte, tal vez estas cosas son valorables por que su duración se mide en lapsos. Siempre he sido de esas personas que llegan en el apogeo de una situación. Sin embargo, como usted bien sabe, después del apogeo, viene la decadencia, cuando ya no me necesitan: un cero a la izquierda, como dicen por ahí.

Sin embargo, Magistrado, hagamos esto más ameno. Digamos que en todo esto me siento como en un sitcom de sony que vi hace unos días: Todos están comiendo en una mesa, platicando, riendo, contando qué harán con sus vidas. Al final alguien pregunta: What about Brian?. Algo así, su Señoría. Siento que soy esa persona por la cual preguntan al último. Bueno, en fin, tal vez no me debería importar, pero es que de hecho así lo siento. No me puede culpar de eso, no me puede decir que estoy fuera de lugar. Que sí lo estoy, pero no en ese sentido jurídico.

Perdón, sé que me desvié del tema con esa referencia. El abogado tiene razón al objetar. En fin, le decía, qué triste eso de que no haya nada más. Salgo a la calle y, no sé, espero ver algo más que carros tocando el claxón, la señora comprándole papitas a su hijo. Espero, no sé, que cuando llegue a la escuela y encienda mi cigarro... no sé, lo que sea. Quiero un cigarro, por eso lo mencioné. ¿No se puede fumar aquí? Oh, bueno, al menos lo intenté.

Es la pérdida de todo, su señoría. Siempre preguntarán al último por mí y yo tomaré esa actitud arrogante de decir "qué pasa con la gente que no la entiendo". Porque es en serio, no la entiendo. Por eso no necesito de su sentencia, puesto que, por mi parte, ya no quiero hacer nada. No quiero esperar nada de nadie y pues, bueno, yo creo que por la manera en que me ve, a usted también le parece razonable. No nos mienta, ¿usted también está bajo juramento? Bueno, esta bien, no adentraré en el tema, pero yo sé que a usted también le aburre la gente y, así como puede decirle una chica de 19 años -casi 20- que no espera nada de nadie, bien otro puede venir y decirle que violó a una mujer, le cortó la cabeza y la metió a la pecera, pero se declara inocente. Y usted lo único que hace es suspirar y decir Yey. Bueno, ya.

Señoría, no digo más. Luego hablo demasiado. Es sólo que... no sé. Es la gente, tan desinteresada. No haré más, se lo juro, por mis ojos. Andaré por ahí, esperando algo que me haga recuperar esa felicidad bobalicona que me llega de vez en cuando. Otro proceso químico. Usted sabe a qué me refiero, ya me cansé de ser la primera y última palabra donde, de hecho, tal vez soy la única en la discusión.

Ultimamente creo que la magia se ha perdido hasta en un... No, olvídelo. Creo que no he llegado a ese extremo, conservo un poco de esperanza. O no lo sé. No se lo diré, porque todo lo que digo, queda grabado. Mejor ahí muere. Además, no olvide usted, puede ser usado en mi contra.

Ya juez, dígalo, sin miedo, que yo le acompaño.

Yey, dijo el juez.

-Otra Vez-

domingo, 11 de febrero de 2007

Hoy me acosté más temprano de lo acostumbrado y me dio el típico insomnio -otra vez-. Me acuesto y estoy alerta, me levanto y me muero de sueño. Es algo insoportable, porque, por lo común, cuando estoy en cama, alerta, pienso cosas que, de hecho, no me hacen posible el sueño. Siento -otra vez- esa sensación de soledad que sólo me hace pensar en la pesadumbre de las cosas. Y cuando vengo a distraerme, a escribirlo, no me nace. Así soy yo, siempre guardándome todo.

Me gustaría a veces saber qué me espera con todo lo que pasa por mi mente. Qué hay detrás de cada verdad que digo y de cada mentira que escondo. O viceversa, que suele pasar. Y no sólo eso, quisiera saber qué hay detrás de cada mentira que me dicen. Porque las cosas son así.

Ah, no sé qué hacer.

Me gustaría creer. Todo eso. Ya sabes.

Pero ya, basta.

-Otra vez-

Basta.

Cinco cosas

lunes, 29 de enero de 2007

1.- Hace unas noches soñé que alguien me clavaba una daga en la espalda y yo caía, dormida, no muerta. Tiempo después abría los ojos y estaba rodeada por un charquito de sangre (pero yo no estaba en él, o sea, como si yo estuviera dentro de un círculo de sangre). Me levantaba (aún con la daga en la espalda) y me encontraba una palangana azul transparente, tapada. Entonces me acercaba y veía dos tortugas caminando en la palangana. De repente, escucho un ruido dentro del envase y me doy cuenta que mi celular está adentro. Intenté abrir el recipiente, pero no podía. Después de varios intentos lo hago y saco mi celular, era un mensaje. Sin embargo, no lo pude leer pues desperté.

2.- Esto lo escribí Lunes, 29 de enero del 2007, 3:42 am: Me siento maquiavélicamente bien. Pienso en lo absurdo de la situación y me agrada no doblegarme. Me agrada que, aunque me mate ser tan ensimismada y tener cierto aire prepotente, no necesito que la gente me subestime, ni dar lástima a propósito para ser una attention whore. Un brindis, por mí y otro para usted, que por lo que veo, sí lo necesita. Yo lo sé.

3.- You can have my isolation... You can have the hate that it brings / You can have my absence of faith... You can have my everything

4.- Inconspicuously es una gran palabra. Es tan eufónica.

5.- Cada que voy a un restaurante, necesito tocar la planta que está a un lado para saber si es falsa. A la mayoría de la gente la imagino como pequeños e inmundos muñecos, con rebaba por debajo de las ropas, ausentes de gracia, escasos de razón y carentes de sentimiento. No necesito hablar con ellos para comprobar esto. Diría que se mueven por instinto, como animales, pero sería lo equivalente a decir que están vivos, afirmar su existencia. No, así no es: Tienen esa sonrisa de fábrica, los ojos tatuados, las extremidades articuladas y se mueven mecánicamente, justo como el instructivo dice que deben trabajar. Robots con carne, tal vez. Pero cuidado, que la carne sin vida se pudre.

Elemento

viernes, 12 de enero de 2007

Aquí iba a ir un post demasiado personal.

De hecho era muy bonito todo, pero por una línea en un párrafo perdido, todo el post se convierte en algo infinitamente personal. Y sin esa línea, todo pierde sentido.

Después de decidir tajantemente no publicarlo, accedo a poner esta entrada recordándome que me censuro por mi propio bien.

Tenga usted un muy buen día.
Otros, en cambio, le estamos velando el sueño.

Hechos

sábado, 30 de diciembre de 2006

No les voy a mentir: Hace rato estuve de ociosa viendo el significado de los nombres y por ahí llegué a una página de internet cucha que según leía el tarot. A mí jamás me han leído las cartas, pero me he visto tentada; el problema es que no encuentro a alguien de confianza, you know. EN FIN, no sé si deba decir qué cartas tuve, pero fue de una página de internet, no le veo inconveniente en decir algunas cosas, después de todo, ni me explican nada por que yo no sé nada. La página dice esto (no pongo la pregunta, por que pues...qué):

1.- Significador: Rueda De La Fortuna, invertida
2.- Cruzada: El Colgado, invertida
3.- Fundamento: El Mundo
4.- Pasado Reciente: El Mago
5.- La Corona: Fortaleza, invertida
6.- El futuro: Los Amantes
7.- Sentimientos: El Tonto, invertida
8.- Influencias: Justicia
9.- Ideales: El Papa, invertida
10.- El Resultado: El Emperador, invertida

Leí cosas interesantes, pero por lo mismo del medio, siento que dan muchas vueltas a la hora de dar la información. hmph.

Bueno, por ahí decía que debía plantar bien los pies en la tierra, ver bien lo que tengo enfrente, plantearme lo que deseo ("deseo" en todos los contextos) y alejarme de las cosas que me son perjudiciales, cualesquiera que estas sean.

Con esto último, la verdad, es que hoy en día no sé qué es lo que me hace daño.
¿Cómo saberlo?

Recordé: el otro día estaba leyendo las fábulas pánicas de A. Jodorowsky.
Hay una fábula donde hay un clavo en una tabla que dice ser feliz, estando ahí, nomás. Luego llega un dedo que dice estar enamorada del clavo y se acerca a él. El clavo le dice que no, que no, que va a salir lastimada pues se puede pinchar con él... pero ahí va el dedo, necia. En fin, el dedo se atraviesa con el clavo, llora, todos tachan al clavo de maldito y lo doblan para que no vuelva a lastimar otro dedo.
Ya después el mismo dedo se encuentra con un cactus y se deduce que lo mismo pasará.

A veces me siento como ese dedo.
Sin embargo, el clavo no me dice nada.

Escucho y Recuerdo. No lo Puedo evitar. Perdóname, Perdóname.

¿Por qué la gente olvida?
¿Cómo lo hace?
En primera, ¿Por qué te dice que lo hará?

Arc-En-Ciel

martes, 26 de diciembre de 2006

- Hoy dije en voz alta la palabra "arcoiris".
- Tuve un déjà vu.
- Me dije "oh, un déjà vu".
- Me di cuenta que esa frase también era parte del déjà vu.
- Caminé a las escaleras.
- Volví a decir "Todavía estoy en el déjà vu".
- Y Me di cuenta que también esa otra frase era parte del déjà vu.

El problema es: ¿Por qué dije en voz alta "Arcoiris"?
Misterio.

Radiohead - Street Spirit

Jojo

miércoles, 22 de noviembre de 2006

"... de lo apriorístico"

Jamás había usado esa palabra.
Me siento grande grande.
Qué mal que se la copié a Aristóteles.
Como todos, digo.

Maldigo la tarea en la escuela, no me concentro.

Imagen Siete

sábado, 18 de noviembre de 2006

Siete siete cuartos con siete siete sillas,
siete siete sillas con siete siete personas,
siete siete personas con Catorce catorce etmoides
Catorce catorce etmoides con catorce catorce ojos;
Catorce catorce ojos mirando Siete siete cuerpos
siete siete cuerpos con siete siete muertos corazones
Posados en los siete siete pisos de los siete siete cuartos.

Método #2 "Para conservar la calma": Dios en el lenguaje como desahogo

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Padre nuestro que estás en los cielos, dame un descanso.
Deja de asfixiarme, Déjame vivir.
¿Por qué dejas que cometa tantos errores?
¿Para que aprenda algo o que sólo quiera morir?

Dímelo tú, Señor, que tanto trabajo me ha costado creer en Tí.

Slowly

martes, 7 de noviembre de 2006

I am Falling Apart.

Domingo

domingo, 5 de noviembre de 2006

Triste y Desolado día.

Domingo. Día donde necesitas que alguien te Grite, Prometa y Jure que todo estará bien.

Día donde necesitas una justificación de que todo vale la pena.

Domingo que no quieres ser (o estar).

**

Ya todos los días parecen domingo.

*Nubes* (sin fecha)

lunes, 23 de octubre de 2006



Hoy el cielo no sabe ni cómo estar, si triste o de buen humor. Las nubes blancas y esponjosas se ven tentadas a acercarse a su final inevitable, como cualquier cosa en la vida.

Cielo azul cielo, con un toque de luz que, bien podría decir (sin miedo a caer en el error), me hace sentir como si estuviera en una pintura aún no terminada de algún caballero inspirado (y con óleos a la mano).

Sin embargo, en algunas nubes blancas comienzan a introducirse infiltrados: nubes de color azul grisáceo (o gris azulado), totalmente taciturnas, anunciando algún suceso inevitable, como una lluvia, tal vez.
Las nubes grises comienzan a invadir a las nubes blancas y esponjosas, como cuando 2 cuerpos comienzan a interpretarse entre piel y aliento, entre beso y rasguño. Empiezan a unirse, haciendo nacer un color promedio, como cuando los dos cuerpos, antes mencionados, se hacen uno solo.

El cielo y todo lo demás, simplemente, no quieren ser. Se nota. Pero no nos abandonan, pues bien todo puede desvanecerse en este mismo instante: el sol, las nubes, la atmósfera... y dejarnos morir por la entrada directa de los rayos ultra violeta a nuestra existencia.

El cielo, y lo que está en él, no saben en qué ánimo hallarse. Tal vez, no lo sé, nada en la atmósfera quiso estar y nos han dejado una imitación de todo; una especie de fotomontaje cósmico, con sus nubes animadas y sus naturales amenazas destructoras. Sin embargo, dejó una falsificación tan plana que a nadie engañó.

Es como la sonrisa animada o el llanto forzado: simplemente no tienen caso.

Modest Mouse tiene la razón. Siempre.

domingo, 22 de octubre de 2006

I backed my car into a cop car the other day.
Well he just drove off, sometimes life's OK.
I ran my mouth off a bit too much, oh what did I say?
Well you just laughed it off, it was all OK.

And we'll all float on OK. And we'll all float on OK.
And we'll all float on OK. And we'll all float on anyway.


Así es todo, muchachos. Así es todo.
Pero ya pasó, boo hoo boo hoo.

El post ultimatum, el que lo dice todo.

lunes, 16 de octubre de 2006

En verdad hay algo que no está bien. Creí que todos los demás eran mi problema y decidí maldecir y odiar a cualquier cosa que se me pusiera en frente. Sin embargo, resulta bastante absurdo, por que al fin y al cabo quiero a muchas personas. No sé si sea recíproco, pero realmente me importa un carajo. Bueno, ese no es el punto. El punto es que tal vez, sólo tal vez, el problema no son los demás. Descartando a los demás y que no seas un muchachito que piensa que hasta los árboles son malos, el problema es uno mismo. Me cansa hacer este tipo de posts por que a mi me dan ganas de llorar cuando leo algo así en un libro. En fin, decía, las cosas como son: Me siento sola, muy sola. A pesar de que esté rodeada de gente, simplemente no se me quita esa sensación de soledad inmensa en cada una de las bóvedas del corazón. Y no sé por qué es, supongo que es depresión y odio eso. Odio todo. Odio tener que escribir así para sentirme bien, odio que me mientan, odio no esforzarme en lo que quiero, odio no poder gritar, odio no poder decir la verdad por que pues quién soy yo, ¿verdad?, odio no poder ser otras personas, odio que la gente se crea mucho por cosas que valen para un carajo, odio ser tan-buena-persona, odio tantas cosas, en serio. Odio no ser lo que tú quieres, odio ser lo que tú no quieres, odio ser, odio tener ideas que quisiera hacer pero que no me atrevo, odio muchísimas cosas. Estoy muy mal, me molesta eso. Odio sentirme así y no poder decirlo bien, por que no puedo, es imposible. Odio sentirme tan sola, odio sentirme sola y estar reunida por muchas personas. En serio, es algo inexplicable. Es decir, para mi es fácil venir y decir eso de "odio esto, esto y esto". Sabes lo que odio, pero no la forma en que lo odio. Y es realmente terrible, es una sensación bastante fuerte y viva, me hace sentir viva, por que estar feliz Me hace sentir en otro lado, en un lado donde estoy alejada de todo, donde tal vez ni merezco estar ahí. Y hay tantas cosas por hacer y que no quiero y viceversa, el mundo es un lugar lleno de viceversas y de infiernos y de muchas cosas. El problema es uno, que está solo. Jamás estas acompañado, tu cabeza sólo tiene espacio para un cerebro, siempre eres tú, nada más. Me hace mucho daño todo, por que soy una muchacha que cree en cosas que ya no existen, en cosas que no imagina, en muchas cosas. Y ahí también está el deseo de romper todo, mandarlo todo al carajo, de decirle a la gente que no puedo más, que estoy dando las últimas.

Todo mundo sabe que leo a P.K.D. Una Mirada en la Oscuridad. Hay una parte que adoré donde se cuenta el suicidio de Charles Freck. Toma muchas pastillas, con un vino realmente caro. Sin embargo, no eran sedantes, le vendieron pastillas psicodélicas y tiene la alucinación infinita que ningún suicida pediría: La lectura de todos sus pecados por toda la eternidad. "Al menos era buen vino" se dijo, antes de que la criatura de dos metros empezara la lectura de sus pecados. Yo quiero un buen vino y sedantes, muchos sedantes. No psicodélicos, no. Sedantes, dormir y que todo se desvanezca, como un sueño de final feliz o algo así. No puedo negarlo, dormir una eternidad es una idea grande, Enorme. Pero no, no sé por qué nomás no. Supongo que no lo haría por que esta esa extraña línea imaginaria donde el mundo no me suelta y no me suelto a él. Soy Robert Arctor, mis dos hemisferios pelean. Soy joven, la idea de morir es buena en mí, acepto que tengo un fin y eso es bueno. No quiero ya nada. No quiero hacer nada, no quiero nada aquí. Y si no quiero nada, ¿qué carajos hago aquí? Supongo que espero. Siempre espero. Hago lo de siempre y nada es verdad, todo es una gran mentira. No hay edad bonita, no hay verdad en los demás, no hay verdad en mí. El mundo es una mentira bien hecha.

Cuestión. Tenemos que odio, que me siento mal, que dudo de los demás. Dudo de la palabra, del juramento que otros me hacen, de todo. Pero (la duda), ¿cómo saber que los demás no dudan de mi palabra, me dices tú? Por que te hablo de mi mundo, desde donde yo habito. En mi mundo tal vez tú eres falso, tal vez no existes. Estoy en un sueño del cual me urge despertar, necesito despertar y las salidas se acaban, se termina el oxigeno, volteo a donde nada hay para ver si por fin despierto y todo termina, con un flash todo se acaba, ya no existimos ni tú y no sé si yo, no sé si mi mundo desaparezca, pero en mi no estás. Ni yo en el tuyo y nadie más. No hay nadie más, nadie te vigila y no me puedes lastimar. Los demás son algo bastante peligroso. No co-habitan en mí pero me hacen mal, me lastiman, me envenenan. Y no sé qué más sentir, no sé qué más hacer, sólo se que todo está mal, que necesito saber que todo estará bien, pero no tengo a los demás, jamás confiar en los demás, ni en dios, ni en el que me leerá todos mis pecados al momento de morir.

Cuestión. No es estar rodeados de personas, sino que nadie lo haga por mera voluntad. Todos buscan algo de ti, muchacho. Think about it. No sé si yo, no sé cómo expresarme, las letras son muy limitadas, muy malas. Por eso odio todo. No tiene sentido, pero me encanta odiar, que mi sangre hierva en cada una de las venas en mi ser, que no tenga nada que decir, que simplemente me quiero desvanecer. Soy joven e idiota, puedo pensar lo que quiera. Las salidas se terminan y todo mundo hace de un problema un tornado. Que si te sientes mal, que si no hiciste esto, que si hiciste aquello, que si no te salió bien este proyecto, que tienes que crecer, trabajar, amar y esas cosas que uno quisiera seguir por la línea que te enseñan desde la primaria pero nada más no se puede. Odio ser lo que no quiero y odio ser lo que soy, por que soy alguien muy ingenuo, soy alguien mínimo. Y hey, mírame, no estoy usando términos que me enseñan en la escuela (o al menos no los empleo en esa forma) por que esto va más allá, estoy bien, pero bien jodida. Y no me da miedo decirlo, por que sé que tú también estás así. No consumes la vida, la vida te consume a ti. Por que no hay felicidad sin X cosa, no hay euforia sin Y objeto. No quiero nada, sólo no sentirme tan mal, no moverme, ya que acabe todo, pero no forzarlo, que sólo pase, no ser más. Unos sedantes, un buen vino. El suicidio es una palabra joven, llena de ideales mal usados por los jóvenes ahora. Suicidio es como moda, es como fashion, es como que sufro pero hasta ahí. Lo que muchos no ven es que puede ser una salida, es una puerta cuando todas las demás sólo eran pintura en la pared. Imagínatelo así:

Imagen. Tú en un cuarto, 4 paredes. En cada pared muchísimas puertas. Abres casi todas pero sólo hay pared. Sin embargo, vas a la última, el cerrojo abierto. Puedes salir, saltar al vacío, volar, presumirles a los demás que ya no estás con ellos, que ya no cuenten contigo, que todo está acabado para ti y que por fin puedes morir. Pero esa puerta es tabú, es algo prohibido. No por que irás a un infierno, no por que serías un cobarde. El hecho es este:

Hecho.
Todos quieren que vivas el mismo infierno. Y estás aquí y me dices que qué pasa, por qué tanto de esto y te digo que estoy mal, nada más eso. En un rato, unos días, no sé, lo quito y pongo una canción feliz, por que la vida puede llegar a serlo, la vida puede dejar de ser un azote y que todos seamos felices, que una palabra no sane nada, que una lágrima no duela tanto al recorrer la cara, que un beso no signifique algo, esas cosas.

Y lo escribo, y lo publico, por que así son las cosas, yo no te voy a mentir. A ti, quienquiera que seas. Por que lo descubrí, me llena de ira. Y mi deber, al descubrir una verdad, es enseñarla. Pero luego la esconderé, por que luego seré una muchachita llena de felicidad que sólo piensa en cosas igual de felices y demás estupideces. Es una etapa, no voy a hacer alguna barbaridad, no por el miedo al infierno o por que sufro, simplemente me parece algo muy absurdo y muy escandaloso. Hay más formas, yo sólo te hablo de una palabra de la cual todo mundo tiene un contexto equivocado.

Proceso. Nada puede ser tan estúpidamente desesperante. Estás solo, no hay nadie más. Odia al imbécil que se autodenomine grande, odia al que te diga que te quiere (y sabes que no lo hace [es por compromiso]). Ya, da las últimas, déjate llevar, acuestate temprano. Todo es así, es muy fácil. Odiar da y genera vida.

Pastillas y un buen vino. Pero, cuidado: No soy Charles Freck Ni Robert Arctor ni nadie. Sólo soy alguien que se siente jodido. Y ya, no sé. Lo más fácil que pude hacer es venir, escribir como si estuviera hablando de tú, y ya, no más. No haré más, resulta tonto. Pero soy tonta, no pidas más.
Bienaventurado el que lea esto. Que igual y lo dejo, para reirme en un futuro no tan lejano. Nada está mal, por que no está pasando. Niego el momento y nada ha pasado aquí.

Verdad #13

domingo, 15 de octubre de 2006

No hay ninguna luz al final del túnel, todo es sombras y fastidio,
Lo que nos impulsa a seguir caminando es una Idea de bienestar;
Lo que nadie en el mundo entero sabe (y ningún día sabrá):
Es que en verdad esto no es un túnel, sino un Terreno Baldío.

2 Pesadillas, 1 Noche y Nadie a quien llamar.

martes, 3 de octubre de 2006

Anoche tuve dos pesadillas, que ahora paso a relatar (por que me parecen imágenes increíbles, o algo así, no sé):

1.- Iba con unos amigos en el metro (pocas veces reconozco a las personas, cuando son en grupo [en mis sueños, obviamente]). Íbamos platicando, todo normal. De repente, al ver por la ventanilla, ya no había pared, no estaba el túnel. Podía ver el cielo, un cielo realmente azul, puro, limpio. Preguntaba a qué estación íbamos a llegar y me respondieron que era la que me deja por mi casa. Bajé, pero nadie más lo hizo, el metro se fue.
Ya en la estación, vi que en vez de dos rieles había cuatro y que para llegar al otro lado no había puente, sino que se tenía que pasar a lo largo de esos 4 rieles. Fui bajando las escaleras para llegar a los rieles y así poder cruzar al otro lado, pero al llegar vi que ya no había rieles, sino tierra, como si fuera caminando por el campo. Proseguí el camino para llegar al otro lado y empecé a ver muchos niños, todos me miraban. Pero no niños jugando, no, eran niños que me miraban, atentos, como esperando algo. Ya con miedo, aceleré el paso y, en eso, alguien me jala bruzcamente del hombro. Pero de una manera realmente violenta, así lo sentí. Volteé y era una niña, con la cara lastimada y una mirada realmente tétrica.

-"Es muy ojete lo que te hicieron. Y no has visto lo que te harán"

Fue lo que me dijo. "Ojete" fue lo que me llamó la atención, no sé por qué. Yo me le quedaba viendo con cara de "¿Qué?" y en eso todos los niños se me iban acercando. Me tiraron y todos se dejaron ir contra mí.
Desperté, sin abrir los ojos. No sé por qué me quedó la idea de que la niña estaba frente a mí. Abrí un ojo, 6:48 am. Oh.

Volví a cerrar los ojos. Me quedé dormida otra vez.

2.- Estaba en una fiesta, en un lobby de hotel o algo así, muy elegante todo (ya van muchas veces que sueño con un lobby de hotel). Platicaba con muchas personas, pero a nadie conocía y eso me ponía nerviosa, así que mejor me iba (yo creo que a mi cuarto, no sé). Subí al elevador, muy bonito también.
La elevadorista tecleaba un botón del panel, salió de ahí y rápidamente se cerraron las puertas. El elevador ya empezaba a ponerse en marcha y noté que para que el acensor subiera, tenían que abrirse unas puertitas del techo (por cada piso). Subía muy lento el elevador, por cierto.
Ya había subido algunos pisos, pero de repente vi que la puertita del siguiente piso no abrió y el interior del elevador se iba haciendo cada vez más chico. Yo sólo veía las puertas.
Cuando ya estaba muy reducido el espacio, me dejé caer y el elevador seguía haciéndose cada vez más pequeño. Ya estaba en el punto máximo, mi boca ya podía besar el techo del elevador. Todo se reducía, no podía respirar, no podía gritar. Me estaba ahogando; Las costillas se me separaban, una por una, del esternón.

Desperté.

Claro, lo primero que hice fue respirar, sentir las costillas y nada más.
Aún tengo la sensación de sofocamiento.

Ah, sí.

domingo, 1 de octubre de 2006

No, mejor no.

Ya no más.

Sólo queda decir

(o expresar):

=(

Oh.

martes, 26 de septiembre de 2006

Si tan sólo el mundo fuera justo.
Si tan sólo hubiéramos menos gente tan crédula y tonta.
 
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