Método #2 "Para conservar la calma": Dios en el lenguaje como desahogo

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Padre nuestro que estás en los cielos, dame un descanso.
Deja de asfixiarme, Déjame vivir.
¿Por qué dejas que cometa tantos errores?
¿Para que aprenda algo o que sólo quiera morir?

Dímelo tú, Señor, que tanto trabajo me ha costado creer en Tí.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Dios mío, dios tuyo, dios tan de todos, gracias por... defiéndeme de los arrebatos de los demás y míos, perdóname dios por escribir tu nombre sin la primera letra en mayúsculas, gracias dios mío por dejar a este hijo tuyo libre de todo el peso de tu mano... y de nada.

Anónimo dijo...

el de arriba soy yo, te leo desde hace algún tiempo, me gustaría conocerte un poco más...
vesper_interfectum@hotmail.com
amén

Anónimo dijo...

"Dios aprieta pero no ahorca" Dicen por ahí.

Saludos

Anónimo dijo...

cuando "ya" se cree en dios, tenemos la batalla perdida.

saludos.

sirako dijo...

jejeje, no esperes respuestas, por ahí leí que está loco.

Hamletmaschine dijo...

Dios está fatigado, algunas personas sensibles (como tú) lo perciben... es eso.

"Temale a Dios, aunque no crea en él", dice un personaje de Andrzej Zulawski en La Tercera Parte de la Noche, Posesión, y otras películas. Échale un ojito a su trabajo, allí están todas las respuestas a éste y otros problemas teológicos.

Lo que sea, menos abandonarse como Simone Weil...


Saludos.

 
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