El mar es algo muy grande, todavía más grande que el botecito en el que voy.

jueves, 11 de junio de 2009

De repente, todo apunta a estar bien. Me gusta esta manera más relajada de ver las cosas. Es bueno tener estos rayos de luz (como bien me lo enseñó Duchamp, aunque él se haya referido con ese término a otras cosas). De hecho creo que nunca había dicho, al menos no en el blog, que toda metáfora que incluya a la luz es de mis favoritas. Evidentemente mi favorita es el momento de la creación. Que se haga la luz es como si empezara la vida, como si así tuviera que iniciar todo. La vez en que Godard dijo:


"The Principle of Cinema:
Go towards the light
And shine It On Our Night".


Es algo magnífico. Y bueno, creo que al menos, en estos momentos, un rayo de luz está por aquí, un rayón de lumiére. Pero sé que se puede ir, es la posibilidad de que las cosas pueden derrumbarse, es lo normal, es como un ciclo. Pero mientras espero que pase (o mejor quito el "espero" y dejo "pero mientras pasa"), cito a ¡Forward, Russia! Una vez más:

But blissful lights still happen / Through the darkest days


Lo bueno de que se vaya la luz


El título del post hace referencia al Libro Perdido y Encontrado de Oliver Jeffers. El mar, tan inmenso. Desde el mar no hay piedad / si vos no te mojás / Se cansó
la ansiedad, la pena y el dolor. (dice Lisandro Aristimuño).

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